Una boda especialmente emotiva, celebrada entre los jardines de Pazo do Río y rodeados de toda la gente que forma parte de su historia.

Hay bodas que se recuerdan por lo bonitas que fueron. Y otras, sobre todo, por cómo se vivieron.
La boda de Carmen y Adri en Pazo do Río fue de esas últimas. Desde los preparativos hubo familia, nervios, regalos, abrazos y mucha emoción. Después llegó una ceremonia al aire libre especialmente bonita y una celebración que terminó con todo el mundo disfrutando de la fiesta.
En esta publicación quiero enseñaros su historia completa, pero también cómo es fotografiar una boda en Pazo do Río y por qué sus jardines y diferentes espacios funcionan tan bien para disfrutar del día sin convertirlo en una sesión de fotos.



Pazo do Río está situado en Montrove, Oleiros, muy cerca de A Coruña. El complejo se encuentra alrededor de un pazo gallego del siglo XVI y cuenta con amplios jardines y diferentes espacios exteriores para celebraciones.
Para una boda, una de sus grandes ventajas es precisamente la variedad de espacios. Jardines, árboles, zonas de piedra y diferentes rincones permiten que cada parte del día tenga un ambiente distinto sin necesidad de grandes desplazamientos.
Fotográficamente también da muchísimo juego. Podemos buscar diferentes luces y fondos en muy poco tiempo, algo que para mí es importante: conseguir variedad en el reportaje sin separar a los novios de sus invitados durante demasiado tiempo.



Los preparativos son uno de esos momentos del día en los que intento intervenir lo mínimo posible. Hay tiempo para fotografiar los detalles y hacer algún retrato, pero lo realmente interesante empieza cuando la familia entra en escena.
Con Adri no tardaron en aparecer esos momentos. Los últimos preparativos, alguna mirada y abrazos que cuentan mucho más de ese rato que cualquier fotografía preparada.



Con Carmen ocurrió algo parecido. Mientras terminaban maquillaje y peluquería fui fotografiando los pequeños detalles y todo lo que iba sucediendo alrededor.
Para mí esta parte del reportaje no consiste únicamente en fotografiar cómo se viste una novia. También tiene que hablar de las personas que estaban allí, de los nervios antes de salir y de esos momentos que probablemente pasan demasiado rápido para quienes los están viviendo.








La ceremonia se celebró al aire libre, rodeados por los jardines del pazo y, sobre todo, por su gente.
Fue probablemente una de las partes más emotivas del día. La llegada de Carmen, las miradas entre ellos y las reacciones de sus familias fueron sucediendo prácticamente sin descanso.
En una ceremonia así mi forma de trabajar es muy sencilla: estar cerca cuando hace falta y desaparecer cuando no. No puedo repetir una mirada ni pedir que alguien vuelva a emocionarse. Se trata de anticiparse y estar en el lugar correcto.








Después de la ceremonia aprovechamos los jardines de Pazo do Río para hacer las fotografías de pareja.
Mi planteamiento para este momento es bastante claro: no quiero que los novios desaparezcan una hora de su propia boda para hacerse fotos.
Prefiero buscar buena luz, escoger dos o tres rincones y hacer que todo sea sencillo. Caminar, hablar, acercarse, reírse. No hace falta saber posar y tampoco necesitamos repetir veinte veces la misma fotografía.










Después de las fotografías de pareja tocaba volver con los invitados. Porque una boda no son solamente los novios.
También son padres, hermanos, abuelos, amigos y todas las personas que han formado parte de vuestra historia. Por eso intento que la galería final hable también de ellos.





Después de un día con tanta emoción había que terminar celebrándolo.
Cuando empieza la fiesta cambia también mi manera de fotografiar. Me acerco más, busco movimiento, expresiones, abrazos y todo ese pequeño caos que hace que las fotografías de esta parte tengan una energía completamente diferente.











Una boda así también es el resultado del trabajo de todos los profesionales que están detrás de cada detalle.
Después de fotografiar la boda de Carmen y Adri, hay varias cosas que me parecen especialmente interesantes para una pareja que esté pensando en celebrar aquí su boda:
Pazo do Río se encuentra en Montrove, Oleiros, a pocos kilómetros de A Coruña. Su ubicación es especialmente cómoda para bodas con invitados de A Coruña y otros puntos de Galicia.
El pazo dispone de amplios espacios exteriores y jardines. Carmen y Adri celebraron su ceremonia rodeados de vegetación, lo que permitió integrar ceremonia y celebración dentro del mismo entorno.
Una de las ventajas de Pazo do Río es precisamente la variedad que encontramos dentro de la propia finca. Jardines, árboles, caminos, zonas de piedra y diferentes fondos permiten conseguir fotografías muy distintas sin alejarse de los invitados.
No hay una duración obligatoria. En mi caso prefiero trabajar durante un periodo breve, buscando previamente las localizaciones y la mejor luz. Así conseguimos variedad sin que los novios tengan la sensación de estar haciendo una sesión de fotos durante su propia boda.
Si habéis llegado hasta aquí porque estáis organizando vuestra boda en Pazo do Río, esta galería es una buena muestra de mi forma de trabajar.
Mi prioridad es que disfrutéis del día. Intento intervenir lo necesario para que todo resulte sencillo, ayudar con los tiempos cuando hace falta y después dejar que las cosas ocurran.
Busco fotografías naturales y elegantes, pero sobre todo fotografías que dentro de unos años os permitan recordar no solamente cómo era vuestra boda, sino cómo se sentía estar allí.